VÍCTOR FLORES OLEA Y GRAMSCI

El fallecimiento de Víctor Flores Olea ha generado una ola de textos que abordan sus cualidades intelectuales y personales. Como ya se ha dicho, pertenece una “generación”, la de “medio siglo”, que se aglutinó a espacios muy concretos de la vida y cultura política de México. Las múltiples facetas de su vida son ya elocuentes de su personalidad: fotógrafo, periodista, académico, directivo universitario, embajador, promotor cultural, son solo algunos ejemplos. Su trabajo fotográfico ha sido expuesto en las últimas décadas y cuenta con libros; su trayectoria periodística tuvo en el semanario Política un momento particularmente intenso; su vida académica es prolífica y cuenta con textos clásicos como Crítica de la globalidad; su paso en la dirección de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales es recordada como un peculiar momento de apertura a múltiples y renovados paradigmas; su labor como embajador ante la URSS y la ONU es otra de sus actividades más conocidas; finalmente, de manera polémica, su papel como organizador del Coloquio de Invierno en la década de 1990 hace parte de un largo curso de polémica intelectual.

A todos estos elementos hay que agregar su papel en la difusión de la obra de Antonio Gramsci. A su paso por Italia, Flores Olea, abogado de formación, incorporó una concepción humanista del marxismo, teñida por el historicismo gramsciano. No es casual que una de las primeras apariciones de Gramsci en México viniera de su mano, en el número 6 correspondiente a febrero de 1959 de la Revista de la Universidad “presentara a un político”: Antonio Gramsci. De manera condensada, en su escrito de presentación, Flores Olea muestra el anudamiento entre intelectualidad, Estado y clases trabajadores, en el marco de un proyecto intelectual no académico, sino fundido en la politicidad: “Impulsado por su misma práctica política y por el movimiento “real” revolucionario que se había verificado en Europa, Gramsci nos dejó por escrito lo mejor de sus meditaciones sobre el problema que lo ocupó la vida entera: el camino que debía seguir la clase trabajadora italiana hacia el poder, según perspectivas íntimamente ligadas a las características del desarrollo histórico de Italia”.

El eco de la recepción gramsciana se hace presenta en su consideración de la dialéctica histórica y de la centralidad de una noción amplia de la democracia. Tanto Política y dialéctica como Marxismo y democracia son ejemplos consumados de la forma en que el Gramsci de Flores Olea dialogó con preocupaciones de la época y con las corrientes más avanzadas del pensamiento crítico. Muchos años después –1999– en el hoy Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de la UNAM dictó una conferencia sobre el italiano, a la larga y gracias a los medios técnicos, esta se volvió una referencia obligada. Queda pues, como uno de los autores que contribuyó a la recepción de Gramsci al tiempo que le incorporó como un punto clave de la elaboración de una política de transformación.

Asociación Gramsci México

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